LA DEJÓ POR OTRA… PERO CUANDO LA VIO FELIZ CON UN HOMBRE MAYOR, PERDIÓ EL CONTROL…

No hubo forcejeo, no hubo violencia, solo Alonso sosteniendo firmemente el pulso de Mauricio mientras lo miraba directamente a los ojos. Suéltela”, dijo Alonso. Su voz baja, pero con una autoridad que eló el ambiente.

Mauricio, sorprendido por la intervención y por la fuerza sorprendente del hombre mayor, se soltó bruscamente. Miró a Alonso con ojos entrecerrados, como intentando recordar algo. “¿Quién diablos te crees que eres?”, espetó, pero su voz había perdido algo de fuerza.

Alguien que reconoce la dignidad cuando la ve”, respondió Alonso con calma perfecta y la ausencia de ella. Mauricio retrocedió un paso desconcertado por la serenidad del hombre frente a él.

Miró a Daniela, que permanecía erguida, sin temor en sus ojos. Esto no se queda así”, dijo con voz baja y amenazante. “Te lo juro, Daniela, voy a destruir lo poco que te queda.” Se giró, entró en su auto y arrancó con un chirrido de neumáticos, dejando el olor a caucho quemado flotando en el aire.

Los espectadores comenzaron a dispersarse, algunos murmurando, otros mirando a Daniela con curiosidad o simpatía. Ella temblaba ligeramente, no de miedo, sino de adrenalina pura. Gracias”, dijo Alonso, “Aunque podría haberlo manejado.

Lo sé”, respondió él con sencillez. “Lo habría dejado en tus manos si no hubiera intentado tocarte.” Caminaron en silencio hasta la parada de autobús. Daniela procesaba lo sucedido. La amenaza de Mauricio no era palabras vacías.