LA DEJÓ POR OTRA… PERO CUANDO LA VIO FELIZ CON UN HOMBRE MAYOR, PERDIÓ EL CONTROL…

Lo conocía lo suficiente para saber que haría algo. “Estará desesperado ahora”, dijo finalmente. “La auditoría debe estar acercándose a sus fraudes.” Alonso la miró con una expresión indescifrable. “Las personas desesperadas son peligrosas”, advirtió, “pero también propensas a cometer errores.” El autobús se acercaba.

Daniela se volvió hacia Alonso. “¿Por qué me ayuda?”, preguntó directamente. Apenas me conoce. Alonso sonríó levemente. Digamos que reconozco la injusticia cuando la veo respondió, “y que tengo mis propias razones para interesarme en personas que falsifican números.” Antes de que Daniela pudiera preguntar más, el autobús se detuvo frente a ellos.

Las puertas se abrieron. “Hasta mañana, Daniela.” se despidió Alonso. Cuídate. Las amenazas como las de esta noche suelen tomar forma al día siguiente. Y con esa advertencia Daniela subió al autobús, preguntándose qué forma tomaría la venganza de Mauricio.

El teléfono no dejaba de sonar. Daniela apenas había llegado al café para su turno cuando Elena la llamó por tercera vez consecutiva. “Tienes que ver esto”, dijo Elena sin saludar.

Están circulando rumores sobre ti en toda la empresa. ¿Qué tipo de rumores? Preguntó Daniela atándose el delantal mientras sostenía el teléfono. Mauricio está diciendo que te despidieron por irregularidades en los informes financieros, que manipulabas los números para hacerlo quedar mal.

Daniela casi rió por la ironía. está construyendo su defensa”, dijo con calma sorprendente. “Prepara el terreno por si descubren sus fraudes, pero está manchando tu nombre”, exclamó Elena. “Algunos incluso sugieren que robaste información confidencial cuando te fuiste.

La acusación era calculada. Si Daniela denunciaba el fraude ahora, parecería una venganza. ” Una exempleada resentida intentando dañar a su antiguo jefe. “Déjalo que hable”, respondió Daniela. Cada mentira que dice hoy será una prueba más contra él mañana.