Cada noche, millones de personas se acuestan pensando que están descansando, sin imaginar que algunos hábitos al dormir podrían afectar seriamente la salud cardiovascular. Después de los 60 años, el cuerpo cambia: el corazón trabaja de manera diferente, la circulación puede volverse más sensible y ciertos problemas respiratorios son más frecuentes.
Por eso, la postura al dormir, el tipo de almohada, la temperatura del cuarto e incluso la forma de levantarse durante la madrugada pueden influir más de lo que parece.
El sueño no es solo descanso
Mientras duermes, el cuerpo entra en una etapa de reparación. La presión arterial suele bajar, el corazón reduce el esfuerzo y los vasos sanguíneos se relajan. Este proceso ayuda a recuperar energía y protege al sistema cardiovascular.
Sin embargo, cuando algo interfiere con ese equilibrio, como una mala postura o dificultades para respirar, el corazón puede verse obligado a trabajar más de lo necesario.
Dormir boca abajo: una posición poco recomendable
Dormir boca abajo puede parecer cómodo para algunas personas, pero obliga al cuello a mantenerse girado durante horas. Esto puede generar tensión cervical, molestias musculares y una respiración menos eficiente por la presión sobre el pecho.
En personas mayores, esta postura también puede empeorar dolores de espalda, rigidez matinal o molestias en hombros y cuello.
Lo mejor
Si acostumbras dormir boca abajo, intenta cambiar gradualmente a una posición lateral.
Dormir boca arriba y roncar: una combinación de cuidado
Dormir boca arriba no siempre es malo, pero en personas que roncan o tienen apnea del sueño puede empeorar el problema. En esta posición, la lengua y los tejidos de la garganta pueden obstruir parcialmente la vía aérea.
Esto provoca pausas respiratorias, bajadas de oxígeno y microdespertares durante la noche, lo que genera estrés para el corazón.
Señales de alerta
- Ronquidos fuertes
- Despertar cansado
- Dolor de cabeza por la mañana
- Somnolencia durante el día
- Sensación de ahogo nocturno
Si esto ocurre con frecuencia, conviene consultar con un médico.
Dormir sobre el lado izquierdo: no siempre es ideal
Para muchas personas, dormir del lado izquierdo ayuda a reducir el reflujo y mejora la digestión. Sin embargo, algunas personas con insuficiencia cardíaca, arritmias o ciertas enfermedades cardiovasculares pueden sentir más molestias en esa posición.
Si al recostarte sobre el lado izquierdo notas palpitaciones, falta de aire o presión en el pecho, es importante comentarlo con un profesional.
La mejor postura para la mayoría
En general, dormir de lado suele ser una de las posiciones más recomendadas, especialmente del lado derecho o alternando ambos lados, siempre que resulte cómodo.
Colocar una almohada entre las piernas puede ayudar a mantener la columna alineada.
La almohada también importa
Una almohada demasiado alta puede doblar el cuello hacia adelante. Una muy baja puede dejar la cabeza sin soporte adecuado.
Ambas situaciones pueden causar:
- Dolor cervical
- Hormigueo en brazos
- Mala postura al dormir
- Tensión muscular
- Sueño poco reparador
Lo ideal
Usar una almohada de altura media que mantenga cuello y columna en línea recta.
El colchón influye más de lo que crees
Un colchón hundido o excesivamente duro puede alterar la postura durante horas.
Un colchón inadecuado puede causar:
- Dolor lumbar
- Tensión en hombros
- Mala circulación
- Sueño fragmentado
- Despertar cansado
Lo importante no es que sea el más caro, sino que se adapte a tu peso, postura y necesidades físicas.
La temperatura del dormitorio
Dormir en una habitación demasiado caliente puede dificultar el descanso y hacer que el corazón trabaje más para regular la temperatura corporal.
Temperatura recomendada
Entre 18 °C y 22 °C suele ser ideal para descansar mejor.
También ayuda mantener el cuarto oscuro y silencioso.
Cuidado al levantarte de madrugada
Muchas personas mayores se levantan rápido al ir al baño durante la noche. Esto puede provocar una caída brusca de presión arterial, mareos o incluso desmayos.
Hazlo así:
- Siéntate primero en la cama.
- Espera unos segundos.
- Ponte de pie lentamente.
- Camina con calma.
Este simple hábito puede prevenir caídas peligrosas.
Consejos y recomendaciones
- Si roncas con frecuencia, busca una evaluación médica del sueño.
- Intenta dormir de lado si descansas mejor así.
- Revisa tu almohada cada cierto tiempo y cámbiala si perdió forma.
- Si el colchón tiene muchos años y te despiertas con dolor, considera renovarlo.
- Evita cenas pesadas antes de dormir.
- Reduce cafeína y alcohol por la noche.
- Mantén horarios regulares de sueño.
- Consulta al médico si notas palpitaciones nocturnas, falta de aire o cansancio excesivo al despertar.