Tasha levantó la mirada hacia el horizonte.
—Carretera secundaria 17, kilómetro 42. Unidad local comprometida. Oficial armado, conducta racista, abuso de autoridad, destrucción de propiedad civil y tentativa de agresión.
Otro silencio.
Pero esta vez… más pesado.
—Recibido. Equipos en camino. Tiempo estimado: cinco minutos.
Tasha colgó.
Cinco minutos.
Miró el cielo.
El sol seguía cayendo implacable.
—Te voy a enseñar quién soy —susurró.
—
El oficial Henderson conducía con una sonrisa.
Le gustaba ese tipo de encuentros.
Le hacían sentir poderoso.
Superior.
Intocable.
Encendió la radio, tarareando una canción vieja, completamente relajado.
—Una menos —murmuró—. A ver si aprenden.