brevivir.
Solo eso.
Sobrevivir.
El ama de llaves los condujo a la cocina. Les entregó dos bolsas llenas de pan, sopa envasada, fruta, leche y un sobre con dinero. Ethan casi no podía creerlo. Era más de lo que habían tenido en meses.
—Tomen la salida trasera —murmuró la mujer—. Y váyanse rápido.
Ethan no se movió.
—¿Quién es esa señora?
La mujer lo miró.
Por un momento pareció debatirse entre callar o romperse por dentro.
Al final sus labios temblaron.
—Su hija —susurró.
Ethan sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
—¿Qué?
—No digas que te lo dije yo —añadió ella, con los ojos llenos de algo que se parecía a la culpa—. Se llama Eleanor. Hace quince años intentó irse con un hombre al que él despreciaba. Discutieron. Hubo un accidente. El hombre murió esa noche. Después de eso… el señor Harrington nunca volvió a ser el mismo.
Lily se cubrió la boca con ambas manos.