La Viuda Aceptó Una Casa Chueca Como Pago De Su Patrona — Pero La Razón De Que Estuviera Chueca…

Es coleccionista privado muy discreto. Le he vendido cosas antes. No hace preguntas y paga en efectivo. Puede darnos 150,000 pesos por esto. Hoy mismo Isabela sintió que las rodillas se le doblaban. 150,000 pesos. Era más dinero del que había visto en toda su vida. De verdad, de verdad, pero tenemos que ir ahora. Edmundo está en su oficina hasta las 2 de la tarde, luego viaja a Monterrey. Si queremos hacer esto hoy, debemos salir ya. El viaje a Guadalajara tomó poco más de una hora.

Doña Estela manejaba su camioneta con confianza por la autopista mientras Isabela miraba por la ventana sin ver realmente el paisaje. Su mente estaba en la casa chueca, en sus hijos, en el hombre que Rodrigo había contratado para vigilarlos. Llegaron a una zona residencial elegante con casas enormes protegidas por muros altos y portones eléctricos. Doña Estela se detuvo frente a una construcción moderna de tres pisos, toda de vidrio y acero. Un guardia de seguridad revisó sus identificaciones antes de dejarlas pasar.

Edmundo Salazar era un hombre de unos 60 años, delgado y elegante, con el cabello completamente blanco y anteojos de montura dorada. Su oficina parecía más un museo que un lugar de trabajo. Paredes cubiertas de pinturas coloniales, vitrinas llenas de esculturas antiguas, escritorios de caoba cargados de libros raros. Estela querida, qué gusto verte. Saludó con voz cultivada. Luego miró a Isabela con curiosidad. ¿Y quién es tu amiga? Alguien que necesita tu discreción, Edmundo. Como siempre, el coleccionista asintió con comprensión.

Doña Estela le mostró el collar. Edmundo lo examinó con una lupa de joyero durante varios minutos que se sintieron como horas. Finalmente sonró. Siglo XIX. Oro de 18 kilates. El retrato miniatura es obra de un maestro probablemente francés. La técnica es impecable. Levantó la vista. Puedo ofrecerte 150,000 pesos. Efectivo. Ahora mismo. Isabela apenas podía creer lo que estaba pasando. Era demasiado fácil, demasiado rápido. No necesita papeles, documentos. Edmundo sonrió con amabilidad. Querida, en mi línea de trabajo la procedencia a veces es mejor no investigarla demasiado.