La Viuda Aceptó Una Casa Chueca Como Pago De Su Patrona — Pero La Razón De Que Estuviera Chueca…

Conozco gente, coleccionistas discretos, gente que paga bien y no hace preguntas incómodas. Doña Estela sonrió. Mi abuelo no era el único en la familia con conexiones, ¿sabes? Por primera vez en todo el día, Isabela sintió una chispa de esperanza. “Regresa a tu casa”, continuó doña Estela. Escoge una pieza del cuarto, algo valioso, pero no demasiado grande. Tráeme mañana temprano y déjame encargarme del resto. Isabela abrazó a la millonaria con fuerza, incapaz de expresar con palabras la gratitud que sentía.

Doña Estela le devolvió el abrazo y en ese momento las dos mujeres solitarias se aferraron la una a la otra como náufragas en medio de una tormenta. Cuando Isabela regresó a la casa chueca, ya era tarde. El sol se ponía tiñiendo el cielo de naranja y púrpura. Sus hijos corrieron a recibirla, aliviados de que hubiera vuelto. Les preparó una cena simple y los acostó temprano cantándoles canciones que Rafael solía cantarles cuando estaba vivo. Luego, cuando toda la casa estaba en silencio, Isabela regresó al cuarto cerrado con una vela en la mano, se arrodilló frente a

los baúles y comenzó a revisar su contenido con cuidado, buscando algo que pudiera vender sin sentir que estaba traicionando el regalo de doña Estela. Finalmente, al fondo del segundo baúl encontró un collar. Era hermoso, pero no ostentoso. Una cadena de oro delgada con un medallón ovalado que contenía un retrato miniatura de una mujer joven. El trabajo era exquisito, claramente antiguo, probablemente de principios del siglo XIX, valioso, pero no tanto como las barras de plata o las pinturas coloniales.

Isabela lo sostuvo a la luz de la vela, admirando los detalles del medallón. Luego lo guardó con cuidado en su bolsillo. Mañana, mañana comenzaría a cambiar su destino. Pero mientras cerraba la puerta del cuarto y caminaba de regreso a la sala, no vio la figura que observaba la casa desde los árboles al otro lado del camino. No vio el brillo de unos binoculares reflejando la luz de la luna. No escuchó el click de una cámara tomando fotografías en la oscuridad.