El Último Deseo de un Niño Enfermo era ir a un Concierto de Juan Gabriel — Hasta que…

Rosa le contó que quería ser cantante como él. Yo sé que probablemente no voy a poder”, dijo con honestidad esgarradora, “pero me gusta imaginar que sí.” Juan Gabriel negó con la cabeza. Rosa, ser cantante no es solo pararse en un escenario, es llevar música en el corazón y compartirla con otros. Y tú ya eres cantante porque cuando escuchas mis canciones las sientes de verdad. Eso es lo que hace a un verdadero artista. Le pidió a Rosa que cantara con él la siguiente canción.

Pero no puedo cantar bien”, protestó Rosa débilmente. “A mí no me importa cómo suene tu voz, lo que importa es que cantes con el corazón.” Comenzó a tocar hasta que te conocí y animó a Rosa a cantar las partes que se sabía. La voz de Rosa era débil y se quebraba en algunas notas, pero cantaba con una alegría que iluminaba su rostro pálido. María había regresado a la habitación y grababa el momento en su memoria, sabiendo que era un regalo que nunca olvidarían.

Juan Gabriel se quedó en esa habitación durante casi 2 horas, cuando solo había prometido 5 minutos. Cantó ocho canciones diferentes, conversó con Rosa sobre su vida, conoció a sus padres y escuchó historias sobre cómo Rosa había descubierto su música. Le contó a Rosa sobre su propia infancia difícil en el orfanato y cómo la música lo había salvado. La música tiene poder rosa. El poder de sanarnos, aunque no cure nuestros cuerpos, puede curar nuestros corazones. Cuando finalmente tuvo que irse porque Rosa estaba visiblemente cansada, se inclinó y le dio un beso en la frente.