EL PADRE LA DEJÓ con ÁRBOLES SECOS… AÑOS DESPUÉS HERMANOS IMPLORARON que les ENSEÑARA…

Era don Sebastián que la había observado desde lejos. “Algunos no entienden que no todo en la vida se mide en dinero, pero tienen razón en algo”, respondió ella, secándose una lágrima rebelde. “Necesito financiación para continuar. No puedo mantener este lugar con mis ahorros por mucho más tiempo. El anciano asintió pensativamente. Las decisiones difíciles son como la poda. Duelen, pero son necesarias para crecer en la dirección correcta. Mientras el sol comenzaba a ocultarse tras las montañas, los visitantes se marchaban gradualmente.

El huerto volvía a su tranquilidad habitual, pero Elena sabía que ya nada sería igual. El día había traído demasiadas opciones, demasiadas decisiones que tomar. Martín se acercó cuando el último visitante se había marchado. Ha sido un éxito rotundo declaró entusiasmado. ¿Has visto cuántas tarjetas te han dejado? Periodistas, inversores, académicos. Elena asintió distraídamente, su mente aún procesando la propuesta de sus hermanos. ¿Qué te ocurre?, preguntó Martín notando su estado de ánimo. Deberías estar celebrando. Lentamente, Elena le explicó la situación, la propuesta bancaria, las deudas de sus hermanos, el riesgo para su proyecto.

Entiendo tu preocupación, dijo Martín después de escucharla. Pero quizás hay otra solución. La propuesta de la universidad, podrías obtener financiación sin comprometer tu visión. Y mis hermanos. Martín se encogió de hombros. No eres responsable de sus deudas, Elena. Hicieron sus elecciones cuando se burlaron de tu herencia. Ahora tú puedes hacer las tuyas. Esa noche, sentada a la mesa de su cocina, Elena extendió todas las tarjetas y propuestas que había recibido. La oferta de la universidad, la propuesta comercial de agroindustrias mediterráneas, el plan del banco, tantos caminos posibles, cada uno con sus propias promesas y riesgos.