EL PADRE LA DEJÓ con ÁRBOLES SECOS… AÑOS DESPUÉS HERMANOS IMPLORARON que les ENSEÑARA…

Se acercaban por el sendero principal, serios y decididos. Elena se excusó del grupo con el que conversaba y fue a su encuentro. Pensé que no vendríais”, dijo a modo de saludo. “Teníamos asuntos que atender,”, respondió Raúl escuetamente. “Elena, te presento al señor Ortega, director regional del Banco Agrícola.” El hombre extendió su mano con una sonrisa profesional. “Un placer conocerla, señorita Mendoza. Sus hermanos me han hablado de su interesante proyecto.” Elena estrechó su mano con cautela, intuyendo que algo se tramaba.

¿En qué puedo ayudarles? Verá. comenzó el banquero. Sus hermanos tienen ciertas dificultades financieras debido a la sequía. Las hipotecas de sus tierras están en riesgo. Lo sé, respondió Elena. Por eso acordamos compartir el agua del pozo. Una solución temporal. Intervino el banquero. Pero el banco necesita garantías más sólidas. Hemos estado hablando de posibles soluciones y sus hermanos mencionaron la posibilidad de un proyecto conjunto. Elena miró a Raúl y Javier que evitaban su mirada. ¿Qué tipo de proyecto conjunto?

Una fusión de propiedades, explicó el señor Ortega. Las tres parcelas unidas bajo una sola entidad legal. Con el valor combinado podríamos refinanciar las deudas existentes y obtener capital adicional para expandir el huerto. Elena sintió como si le hubieran arrojado un cubo de agua fría. Entendió inmediatamente lo que significaba perder el control de su huerto, someterlo a los intereses financieros de sus hermanos, convertir su proyecto personal en un negocio familiar del que, conociendo a Raúl y Javier, pronto sería excluida.