EL PADRE LA DEJÓ con ÁRBOLES SECOS… AÑOS DESPUÉS HERMANOS IMPLORARON que les ENSEÑARA…

Es un biofertilizante que mi abuela solía preparar, explicó. Fortalece las raíces y ahuyenta a ciertas plagas. Creo que podría ayudar a tus árboles. El gesto la conmovió profundamente. Poco a poco su proyecto solitario comenzaba a transformarse en algo más grande, algo que involucraba a la comunidad. Incluso Martín, el hijo del ferretero, se había convertido en un visitante regular. Venía con pretextos técnicos, revisar la bomba, ajustar el riego. Pero Elena sabía que había algo más en sus visitas.

Lo veía en la forma en que sus ojos se iluminaban cuando hablaban de proyectos futuros, en cómo escuchaba atentamente cada palabra que ella decía sobre sus árboles. Una tarde, mientras Elena clasificaba las plántulas que habían nacido de las semillas de don Sebastián, Martín le hizo una propuesta inesperada. He estado pensando, ¿podrías diversificar este terreno? El pozo tiene suficiente agua incluso para la sequía. ¿Has considerado plantar algunas variedades exóticas? ¿Podrían ser un complemento perfecto para los frutales tradicionales?

¿Variedades exóticas? Preguntó ella intrigada. frutas tropicales adaptadas al clima mediterráneo. En la universidad hice mi tesis sobre eso explicó Martín con entusiasmo. Hay ciertas variedades de mango, papaya e incluso chirimoya que pueden cultivarse aquí con técnicas de protección adecuadas. Elena lo miró fascinada. Jamás se le habría ocurrido algo así. Sería viable con el microclima que tienes aquí arriba y el agua asegurada. Sí, creo que funcionaría. respondió él. Podría conseguir algunos esquejes. Un amigo de la universidad trabaja en un centro de investigación agrícola en Valencia.

Esa conversación marcó el inicio de una nueva fase en el proyecto. Martín no solo consiguió los esquejes prometidos, también trajo consigo un conocimiento técnico que complementaba perfectamente la sabiduría tradicional de don Sebastián. Los tres formaban un equipo peculiar pero eficaz. Don Sebastián con sus conocimientos ancestrales sobre injertos y variedades locales, Martín con su formación académica y visión innovadora, y Elena, el corazón del proyecto, con su determinación inquebrantable y capacidad para aprender y adaptarse. Durante las siguientes semanas prepararon un sector del terreno para las plantas exóticas, construyeron pequeños invernaderos con materiales reciclados y diseñaron un sistema de riego específico para cada variedad.