—Mi mamá trabaja mucho…
—A veces no come…
—Dice que ya cenó… pero no es cierto…
—Le robaron su dinero el mes pasado… lloró en la noche…
—Pero cree que no la escuchamos…
El hombre apretó los puños.
Sus hijas.
Sus hijas.
Viviendo así.
Mientras él…
Tenía todo.
—
—Señor… —susurró Luz—. ¿Sigue ahí?
Su voz cambió.
Más suave.
Más humana.
—Estoy aquí.
—¿Usted… es mi papá?
El silencio fue un golpe.
El más fuerte de todos.
Él no respondió.
No podía.
Porque en el fondo…
Ya sabía la verdad.
—
Cuando llegó al hospital…