Silencio.
Luego…
Una vocecita.
Pequeña.
Rota.
—Señor… mi mamá se cayó… no despierta… tengo miedo…
El corazón del hombre se detuvo.
—¿Quién eres?
—Me llamo Luz… tengo siete años… mi hermana también… somos gemelas…
Siete años.
Siete.
El tiempo se dobló sobre sí mismo.
—¿Tu mamá… cómo se llama?
—Camila…
El mundo dejó de girar.
Pero solo para él.
—
El hombre se levantó de golpe.
La silla cayó al suelo.
—Dame la dirección.
—
Mientras el coche atravesaba la ciudad a toda velocidad, la niña no colgó.
Le contó todo.
Sin saber… que cada palabra era como un cuchillo.
Que cada detalle… reconstruía una verdad enterrada por años.