El mismo hombre que había intentado arrebatarle todo años atrás.
El mismo…
Que había desaparecido justo cuando Camila lo hizo.
El rompecabezas encajó de golpe.
Y la verdad…
Fue peor de lo que imaginaba.
—
El hombre se puso de pie.
Su mirada cambió.
Se volvió fría.
Peligrosa.
Luz lo notó.
—¿Qué pasa?
Él dudó.
Pero no le mentiría.
No a ella.
—Alguien… hizo que tu mamá huyera hace años.
Los ojos de Luz se abrieron apenas.
—¿Tú?
—No.
La respuesta fue inmediata.
Dura.
—Alguien que quería separarnos.
—
En ese mismo momento…
La luz roja del quirófano se apagó.
El doctor salió.
Todos se levantaron.
—La operación fue un éxito.
Valeria lloró.
Luz cerró los ojos.
Y el hombre…
Respiró por primera vez en horas.
—Pero —continuó el doctor— necesita recuperación, buena alimentación, descanso… y sobre todo, estabilidad.
El hombre asintió lentamente.
Eso…
Él podía dárselo.
—
Tres días después…
Cuando Camila abrió los ojos…