Hasta que llegó un mensaje:
—¿Dónde estás? Los niños te extrañan. La casa es un desastre.
Sonreí.
No preguntaron por mí.
Preguntaron por lo que hacía por ellos.
✉️ Mi respuesta
Finalmente respondí:
“Estoy bien.
Por primera vez en muchos años.
No soy su sirvienta.
Soy su madre.