Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

☕ La nueva vida

Por primera vez en años…

me desperté sin alarmas.

Sin gritos.

Sin órdenes.

Tomé café caliente.

Mirando el mar.

Y lloré.

No de tristeza.

De alivio.

📞 El pasado vuelve

Dos días después…

mi teléfono no dejaba de sonar.

Mi hijo.

Mi nuera.

No respondí.