Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Silencio.

Mi nuera suspiró.

—No empieces con dramas… si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.

Eso fue todo.

🚪 Mi decisión

Sequé mis manos.

Me quité el delantal.

—Voy a salir un momento —dije.

—Trae pan —respondió mi hijo, sin mirarme.