Mi hijo…
ni siquiera levantó la vista del teléfono.
Y mi nieto…
me llamó:
—¡Abuela, ven! Quiero jugo.
Me quedé de pie en la cocina.
Con las manos mojadas.
Y el corazón…
vacío.
💔 La frase que lo cambió todo
—¿Alguna vez pensaron en mí? —pregunté en voz baja.