El citrato de magnesio es seguro para la mayoría de las personas, pero en dosis altas puede causar:
Heces blandas o diarrea (por su efecto osmótico)
Molestias estomacales
Náuseas
Si experimentas estos síntomas, reduce la dosis o divide la toma en
dos momentos del día.
Contraindicaciones: Personas con insuficiencia renal grave deben evitar suplementos de magnesio sin supervisión médica. Si tomas medicamentos para el corazón, antibióticos o diuréticos, consulta a tu médico antes de iniciar la suplementación.
Conclusión
El citrato de magnesio no es un milagro, pero sí una herramienta accesible y efectiva para quienes buscan mejorar su rendimiento físico, reducir el estrés y recuperar la calidad del sueño. Ya sea en una bebida nocturna con limón y menta, en un batido post-entrenamiento o en una infusión relajante con manzanilla, incorporarlo a tu rutina puede marcar la diferencia en cómo te sientes cada día. La constancia es clave: no esperes cambios de un día para otro, pero con el tiempo, tu cuerpo te lo agradecerá con más energía, menos calambres y una recuperación más rápida.