Alejandro apareció en la puerta.
Había escuchado todo.
Su rostro estaba pálido.
—Mamá… ¿qué significa esto?
Doña Carmen abrió la boca, pero no salieron palabras.
Yo extendí el teléfono.
—Míralo tú mismo.
Alejandro vio el video completo.
Una vez.
Luego otra vez.
Cada segundo destruía las mentiras que habían llenado su mente durante semanas.
Cuando terminó, dejó caer los brazos.
—Mamá…
Su voz estaba rota.
—¿De verdad hiciste esto?
Doña Carmen comenzó a llorar.
—Yo solo quería protegerte.
—¿Protegerme?
Alejandro sacudió la cabeza.