Mi hijo me gritó en la cara: “Paga la renta… o lárgate” lo hizo frente a veinticinco personas en la cena de Navidad mi nuera se burló: “A ver cómo sobrevives sin nosotros” hice mi maleta, me fui a mi verdadera casa… y corté la casa, el auto y cada peso que habían gastado a costa mía

“Eso no funciona para mí”, dijo Audriana firme. “Mateo, esto no es lo que yo acepté cuando me casé contigo”.

“¿Qué aceptaste? ¿Un contrato donde yo te mantuviera en lujo eterno?”

“Yo acepté una vida”, rebatió ella, “una vida que tú prometiste. El arquitecto exitoso, el departamento bonito, los viajes, las cenas”.

“Esa vida no era real”, dijo Mateo, sintiendo como algo se rompía dentro de él. “Era una mentira. Una mentira que mi madre financió mientras yo me creía el cuento”.

Audriana se quitó los lentes de sol y lo miró con frialdad. “Entonces encuentra la manera de recuperarla. Habla con tu madre, pídele perdón. Haz lo que tengas que hacer, pero no me pidas que viva en esto”.

Miró el edificio con desprecio.

Mateo negó con la cabeza. “Mi mamá no contesta mis llamadas. No responde mensajes. No sé ni dónde vive realmente”.

“Pues averígalo”, soltó ella. “Ve a su oficina. Suplícale si tienes que hacerlo”.

“No voy a suplicarle dinero”.

“¿Por qué no?” Audriana levantó las manos, indignada. “¿Orgullo? ¿Ahora tienes orgullo? No lo tenías cuando gastaba su dinero en cenas de 8,000 pes”.

La verdad de aquellas palabras lo golpeó como un puñetazo.

Mateo respiró hondo. “Voy a rentar este departamento”, dijo finalmente. “¿Puedes venir conmigo o no? Tú decides”.

Se volvió hacia el agente inmobiliario. “Quiero verlo”.

Audriana se quedó en la banqueta mientras Mateo subía las escaleras. No lo siguió.

Cuando llegó al octavo piso, jadeando con las piernas ardiéndole, entendió que a Udriana tenía razón en una cosa. Aquello no era lo que habían tenido antes, pero por primera vez en su vida sí sería suyo de verdad.

Capítulo 6. El despertar.

El departamento en la colonia obrera era tan deprimente como se veía desde afuera. Las paredes tenían manchas de humedad. La cocina tenía electrodomésticos de los años 90. El baño tenía azulejos rosas, probablemente originales de 1975. Pero era suyo, o lo sería después de firmar el contrato.