La respuesta llegaría mucho antes de lo que ella imaginaba y de una forma que nunca habría podido predecir, porque tres días después, un martes por la tarde, el hijo de doña Estela llegaría de visita desde Monterrey con su esposa y su hijo pequeño. Y ese niño de 5 años, travieso y curioso, se acercaría demasiado al borde del lago artificial que había en los jardines de la hacienda. Y cuando cayera al agua gritando y agitando los brazos desesperado, sería Isabela quien estaría cerca.
Sería Isabela quien tendría que tomar la decisión más importante de su vida en una fracción de segundo. El martes amaneció con un calor sofocante que presagiaba tormenta. Isabela llegó a la hacienda a las 6 en punto como siempre, pero encontró la casa en un estado de agitación inusual. Doña Estela estaba en la cocina dando órdenes a la otra empleada. una mujer joven llamada Rosa, que ayudaba con la preparación de alimentos. “Mi hijo viene hoy desde Monterrey”, anunció doña Estela sin levantar la vista de la lista que estaba escribiendo.
“Trae a su esposa Valeria y a mi nieto Sebastián. Quiero que todo esté impecable. La habitación principal del segundo piso debe brillar. Las sábanas nuevas, las toallas limpias, flores frescas en el baño. Isabela asintió y se puso a trabajar de inmediato. Había escuchado hablar del hijo de doña Estela, Javier Mendoza, pero nunca lo había conocido. Según Rosa, era un ingeniero exitoso que casi nunca visitaba a su madre, demasiado ocupado con sus negocios y su vida en la ciudad.
Doña Estela se pone nerviosa cuando él viene”, le confió Rosa mientras preparaban la habitación. Creo que le duele que su hijo la visite tampoco. Solo viene por compromiso, ¿sabes? No como nosotras que estamos aquí todos los días. Isabela no respondió, pero guardó esa información en su corazón. Conocía ese tipo de dolor, el de amar a alguien que no te corresponde con la misma intensidad. Javier y su familia llegaron cerca de las 3 de la tarde en una camioneta BMW negra que levantó una nube de polvo al entrar por el camino de Grava.