La Viuda Aceptó Una Casa Chueca Como Pago De Su Patrona — Pero La Razón De Que Estuviera Chueca…

Los rumores que Rodrigo había plantado estaban creciendo como mala hierba, pero no podía hacer nada al respecto, excepto terminar las reparaciones lo más rápido posible. El viernes llegó la noticia que Isabela había estado temiendo. Don Aurelio la llamó mientras ella estaba en la cocina preparando el almuerzo. Señora Isabela, hay unos hombres afuera. Dicen que son de protección civil. El corazón de Isabela dio un salto doloroso, salió al pórtico y vio una camioneta blanca estacionada en el camino.

Dos hombres vestidos con camisas azules y portapapeles bajaron del vehículo y detrás de ellos, en su Mercedes negro, estaba Rodrigo Mendoza con una sonrisa de satisfacción. “Buenos días”, dijo uno de los inspectores, un hombre fornido de unos 40 años. Soy el ingeniero Morales de Protección Civil. Recibimos un reporte de que esta estructura es insegura. Venimos a hacer una inspección. Soy adelante, dijo Isabela con voz firme, aunque por dentro temblaba. Como pueden ver, estamos haciendo reparaciones. Don Aurelio se acercó con sus planos enrollados bajo el brazo.

Ingeniero Morales, soy Aurelio Campos, maestro albañil certificado. Aquí están los planos de las reparaciones estructurales que estamos realizando. Todo bajo código, todo seguro. El ingeniero revisó los planos con el seño fruncido. Su compañero recorrió la propiedad tomando fotografías, midiendo grietas, revisando vigas. Rodrigo observaba desde su coche con los brazos cruzados y expresión tensa. La inspección duró más de 2 horas. Isabela esperó con el estómago hecho un nudo mientras los inspectores revisaban cada rincón de la casa. Cuando finalmente terminaron, el ingeniero Morales se acercó con rostro serio.

Señora Ramírez, esta casa estaba en condiciones muy precarias. Algunas de las vigas principales estaban podridas. El techo tenía riesgo de colapso. Las instalaciones eléctricas eran inexistentes y peligrosas. Isabela sintió que el mundo se le venía encima, pero el ingeniero continuó. Sin embargo, las reparaciones que están realizando son adecuadas y profesionales. Si el maestro Campos continúa con el trabajo tal como está planeado, en una semana esta estructura será completamente habitable y segura. firmó su portapapeles. No hay orden de desalojo.

Pueden continuar viviendo aquí mientras se completan las obras. Solo les pido que tengan cuidado con los niños alrededor de las áreas de construcción. Isabela tuvo que apoyarse contra la pared para no caerse. Don Aurelio sonrió discretamente. Los otros trabajadores dejaron escapar suspiros de alivio. Rodrigo bajó de su coche con el rostro rojo de furia. ¿Cómo es posible? Esta casa es un peligro público, señor Mendoza”, dijo el ingeniero Morales con tono profesional pero frío. La inspección técnica no respalda sus afirmaciones.