copió ciertos archivos, documentos que ella había organizado para Mauricio durante años, reportes que él presentaba como propios, números que nunca coincidían del todo. No sabía exactamente para qué los necesitaría, pero su instinto le decía que podrían ser importantes.
Mientras guardaba la última fotografía de su escritorio, sintió una presencia. Levantó la mirada. Mauricio estaba allí observándola. A su lado, Renata Villalba con una sonrisa de superioridad. Daniela, dijo él con voz profesional.
Lamento que las cosas terminen así. Ella lo miró directamente a los ojos sin decir palabra. Espero que entiendas que es lo mejor para todos, continuó él. Un ambiente laboral tenso no beneficia a nadie.
Renata lo tomó del brazo en un gesto posesivo. Deberíamos irnos, cariño. La reunión con papá es en 20 minutos. Daniela observó el intercambio en silencio. Notó como Mauricio se tensaba ligeramente ante la mención del padre de Renata.
Notó el brillo de su reloj nuevo. Notó como su postura había cambiado, más rígida, más artificial. “Que tengan un buen día”, dijo finalmente Daniela. con una calma que sorprendió incluso a ella misma.
Tomó su caja y caminó hacia el ascensor. Sintió todas las miradas siguiéndola, la ex, la descartada, la insuficiente. Pero mientras las puertas del ascensor se cerraban, una certeza creció dentro de ella.
Esto no era el final, era solo el comienzo de algo nuevo, algo que ninguno de ellos vería venir. La oficina de recursos humanos parecía más fría que nunca. Roberto deslizó el documento de renuncia voluntaria sobre la mesa mientras evitaba mirar directamente a Daniela.
“Solo necesitamos tu firma aquí y aquí”, señaló dos líneas al final del papel. “La compensación se depositará en tu cuenta en los próximos 5co días hábiles.” Daniela observó el documento sin tocarlo.
No era tonta. Sabía exactamente lo que estaba pasando. La estaban eliminando antes de que pudiera convertirse en un problema. ¿Puedo saber exactamente por qué estoy siendo invitada a renunciar?”, preguntó con voz firme.
Roberto se removió incómodo en su asiento. Es una reestructuración del departamento, nada personal. Ayer era la asistente ejecutiva de Mauricio. Hoy soy prescindible. ¿Qué cambió en 24 horas, Roberto? El silencio respondió por él.
Ambos sabían la verdad. Los reportes del último trimestre están bajo revisión”, dijo finalmente Roberto. La dirección considera que podría haber conflictos de interés si continúas teniendo acceso a cierta información.