Juan Gabriel DETUVO la Canción a Mitad del Show Cuando vio a un Anciano que lo Protegió en Prisión…

Con el tiempo, Juan Gabriel asumió que probablemente ya había fallecido porque habían pasado tantos años. Esa noche de octubre de 1995 subió al escenario del Auditorio Nacional sin esperar nada extraordinario, solo otro concierto más de su gira nacional que había sido un éxito rotundo. Juan Gabriel le pidió a don Roberto que lo acompañara de regreso al escenario, tomándolo del brazo con cuidado, ya que el anciano temblaba de emoción. El público comenzó a ponerse de pie y aplaudir, sin entender todavía quién era aquel hombre, pero sintiendo que estaba presenciando algo importante.Subieron juntos las escaleras lentamente, pues don Roberto tenía 77 años y le costaba caminar. Cuando llegaron al escenario, Juan Gabriel le pidió que permaneciera al fondo, cerca de los músicos, donde podía verlo todo sin estar expuesto a las luces directas. Con la voz quebrada, le dijo al público que iba a cantar la primera canción que había compuesto en Lecumberry, la misma que le había cantado a aquel hombre una noche. 25 años atrás, la banda comenzó a tocar los primeros acordes de No tengo dinero y Juan Gabriel cantó mirando constantemente hacia don Roberto, que lloraba cubriéndose el rostro con las manos.

Era la misma canción que había escuchado en aquella celda oscura, pero que ahora resonaba en uno de los espacios más importantes de México, frente a miles de personas. El público estaba completamente conmovido, sin entender exactamente lo que estaba sucediendo, pero sintiendo la intensidad emocional de aquel momento. Juan Gabriel continuó el concierto cantando varias canciones más, pero entre una canción y otra se detenía para hablar sobre don Roberto. Contó la historia completa de cómo había llegado a Lecumberry a los 20 años, acusado falsamente, y de cómo estuvo aterrorizado, pensando que nunca saldría de allí.

explicó que don Roberto había sido el único guardia que lo protegió sin cobrarle nada, que le dio comida cuando tenía hambre y que consiguió papel para que pudiera escribir canciones cuando la música era su único refugio. Al final del concierto, Juan Gabriel llamó nuevamente a don Roberto al frente del escenario. El anciano caminó despacio apoyándose en el brazo de uno de los músicos mientras 10,000 personas se ponían de pie aplaudiendo. Juan Gabriel tomó sus manos y dijo frente a todos, “Si no hubiera sido por usted, yo no estaría aquí hoy de pie en este escenario.