Mi nombre estaba escrito… a mano.
Con letra temblorosa.
Lo abrí.
Y dentro había solo una frase:
“Hoy es ropa. Mañana será tu fuerza. No te rindas.”
Y algo más.
Un número de teléfono.
La duda
Me quedé mirando ese número.
No sabía si llamar.
No sabía si era correcto.