—Disculpe… —le dije a la mujer que atendía—. Ayer vine con mi bebé…
Ella me miró… y sonrió.
Una sonrisa distinta.
Como si ya supiera.
—Sí… te vi.
Sentí un nudo en la garganta.
—¿Usted sabe quién…?
Negó con la cabeza.
—No dejaron nombre.
Silencio.
Pero luego agregó algo que no esperaba:
—Pero sí dejaron algo más.
El sobre
Sacó un pequeño sobre del cajón.