—Necesitamos ayuda —continuó—. Alguien responsable. Alguien que entienda lo que es empezar desde abajo.
Me quedé sin palabras.
—No es caridad —aclaró—. Es trabajo.
—Y un comienzo —agregó el hombre.
El miedo
Quería decir que sí.
Quería gritar que sí.
Pero el miedo… apareció.
—¿Y si no puedo? —susurré—. ¿Y si fallo?
La mujer sonrió.
—Ya sobreviviste lo peor.
Silencio.
—Esto… es vivir.
El nuevo inicio
Acepté.
No fue fácil.
Los primeros días… me sentía fuera de lugar.
Pero poco a poco…
aprendí.
Me levantaba temprano.
Trabajaba.
Cuidaba a mi hijo.
Y por primera vez en mucho tiempo…
no solo sobrevivía.
Avanzaba.
El cambio
Pasaron los meses.