Fue condenado a cadena perpetua por un crimen que no cometió. Antes de ser llevado a prisión, pidió tener a su hijo recién nacido en brazos por tan solo un minuto. Pero lo que hizo mientras sostenía al bebé dejó atónito a todo el tribunal y a un multimillonario.

Pero juntos.

Y a veces, después de haber mirado el abismo tan de cerca, eso no es poca cosa.

Meses después, cuando por fin arrestaron a Bruno y se confirmó judicialmente la absolución total de Mateo, un periodista le preguntó cuál había sido el momento exacto en que sintió que todo podía cambiar.

Mateo miró a Leo, que dormía en el cochecito a un lado de Clara, y respondió sin dudar:

—Cuando lo tuve en brazos. No encontré solo una prueba. Encontré una razón para no rendirme.

Luego se fue.

Sin posar.

Sin sonreír a las cámaras.

Tomó la mano de su esposa.

Empujó el cochecito con la otra.

Y salió caminando como un hombre al que quisieron enterrar vivo… pero regresó justo a tiempo para ver caer a quienes cavaron la tumba.