El Último Deseo de un Niño Enfermo era ir a un Concierto de Juan Gabriel — Hasta que…

Juan Gabriel bajó vestido con ropa casual, llevando un estuche de guitarra. No había camarógrafos, no había reporteros, no había sequito de asistentes, solo él y su guitarra. Luisa lo recibió en la entrada. “Señor Juan Gabriel, no sabe cuánto significa esto.” dijo con voz quebrada. Juan Gabriel sonrió gentilmente. ¿Dónde está Rosa? Luisa lo guió por los pasillos del hospital, pasando por otras habitaciones donde niños enfermos miraban curiosos, sin reconocer inmediatamente a la figura que caminaba por el corredor.

Cuando llegaron a la puerta de la habitación 307, Juan Gabriel hizo una pausa. “¿Está lista?”, le preguntó a Luisa. Ella asintió y abrió la puerta lentamente. Rosa estaba recostada en su cama escuchando como siempre su cassete de Juan Gabriel cuando la puerta se abrió. Esperaba ver a enfermera Luisa como de costumbre, pero en cambio vio a un hombre con guitarra entrando a su habitación. Le tomó 3 segundos completos procesar lo que sus ojos estaban viendo. Cuando finalmente reconoció quién era su boca, se abrió, pero no salió ningún sonido.

Sus padres estaban parados junto a la ventana llorando en silencio. Juan Gabriel caminó hacia la cama con una sonrisa cálida y se sentó en la silla junto a Rosa. “Hola, Rosa”, dijo con voz suave. “Me dijeron que querías escucharme cantar, así que vine a cantarte unas canciones. ¿Te parece bien?” Rosa comenzó a llorar sin poder hablar. Juan Gabriel tomó su mano pequeña y frágil entre las suyas. No llores, princesa. Hoy vamos a cantar juntos. Sí. sacó la guitarra de su estuche y la afinó mientras Rosa lo miraba como si estuviera viendo un sueño.