EL PADRE LA DEJÓ con ÁRBOLES SECOS… AÑOS DESPUÉS HERMANOS IMPLORARON que les ENSEÑARA…

¿Sabes lo que es eso? preguntó el anciano con una sonrisa misteriosa. Un retoño es la respuesta a nuestras plegarias, respondió acercándose lentamente. Este árbol está utilizando su último esfuerzo para producir un vástago. Es su forma de sobrevivir, de renacer. Elena se arrodilló junto al pequeño brote. Era apenas visible, una diminuta promesa verde que surgía de la tierra. Podemos usar esto. Podemos hacer mucho más que eso, respondió don Sebastián con entusiasmo. ¿Recuerdas el libro sobre injertos que te dio Lucía?

Aquí es donde entra en juego. Durante los siguientes días, el anciano le enseñó el antiguo arte del injerto. Le mostró cómo tomar esquejes de los árboles más sanos, cómo preparar las yemas para injertarlas en los troncos debilitados y cómo proteger esas uniones con arcilla y vendas improvisadas. Lo que estamos haciendo explicó mientras trabajaban. Es como una transfusión de vida. Estamos tomando la fuerza de una parte y dándosela a otra que la necesita, como una familia debería ser, murmuró Elena pensando en sus hermanos.

Don Sebastián la miró con comprensión. Exactamente. En la naturaleza todo está conectado. Los árboles de un bosque se comunican a través de sus raíces. se ayudan mutuamente. Solo los humanos hemos olvidado esa lección. Una tarde, mientras regresaba a casa después de una jornada particularmente dura, Elena se encontró con Javier en la plaza del pueblo. Su hermano parecía preocupado. “He oído que estás trabajando en ese terreno inservible”, dijo sin saludar siquiera. “Así es”, respondió ella con calma. “Estás perdiendo el tiempo, Elena.

Véndeme ese terreno, te daré un precio justo. Elena lo miró sorprendida. ¿Por qué querrías comprar unos palos secos? Javier desvió la mirada. He estado pensando, ¿podría usar ese terreno para ampliar el olivar? No está en venta, respondió ella simplemente. S razonable, insistió él con un tono que oscilaba entre la súplica y la orden. No sabes nada de agricultura, acabarás arruinada. Elena sonró con serenidad. Puede que no sepa mucho, pero estoy aprendiendo y he descubierto algo interesante en ese terreno.