—Tenías.
Pausa.
—Seguridad.
Dos guardias entraron.
—Acompañen al señor fuera del edificio.
Julián miró alrededor.
Buscando apoyo.
Nadie lo miró.
Nadie lo defendió.
Porque el poder…
había cambiado de manos.
Y esta vez…
no estaba de su lado.
El cambio
Cuando se lo llevaron…
el silencio quedó.
Pesado.
Denso.
Isabel volvió a mirar a los empleados.
—Hoy no vine a castigar a uno.
Pausa.
—Vine a cambiar todo.
Nadie se movía.
—Esta empresa no se construyó para humillar.