—¿De qué hablas? —se burló Julián.

—¿Cómo me llamaste?

Julián no respondió.

—Repítelo.

—Yo… no lo recuerdo…

—Yo sí.

Pausa.

—“Mendiga”.

Silencio.

—“Fracasada”.

Más silencio.

—“Fuera de mi vista”.

Cada palabra… un golpe.

—Y luego…

miró la cubeta en el suelo.

—Esto.

El agua aún goteaba.

—¿Eso es liderazgo, Julián?

No respondió.

No podía.

—¿Eso es lo que representa Altavista?

Se giró hacia todos.

—¿Eso es lo que ustedes permiten?

Nadie habló.

Porque el silencio…

también es respuesta.

La decisión

Isabel respiró hondo.

Y entonces dijo:

—A partir de este momento, Julián Mena queda destituido de su cargo.

El golpe fue inmediato.

—¡No puede hacer eso! —gritó él, desesperado—. Tengo contratos, tengo—