No entiendo nada de esto. Él controla todo el dinero, la casa, el coche, todo está su nombre. Ni siquiera sé de qué podría trabajar. Estaba sumida en la desesperación. Paso a paso. Lo primero, cálmate. Actúa como si no supieras nada. No te enfrentes a él. Protégete a ti y a los niños pensé rápidamente. Segundo, intenta averiguar la situación financiera real. ¿Sabes dónde guarda los documentos importantes? La escritura de la casa, cuentas bancarias, seguros. Lucía negó con la cabeza.
Perdida. Las cosas importantes están en el despacho o en la caja fuerte. No puedo entrar. Yo solo tengo una tarjeta para los gastos de la casa con un límite muy bajo y él ve cada céntimo que gasto, un control absoluto. ¿Tienes algo de dinero ahorrado aunque sea poco? Le pregunté sin muchas esperanzas. Dudó un momento. Un poco su voz era un susurro. A veces al hacer la compra consigo guardar algo de efectivo. No es mucho, unos dos o 3,000 € Para una madre de cuatro hijos después de tantos años era una cantidad ridícula, pero era su único salvavidas.
Guárdalo bien que no lo encuentre. Sentí una punzada de tristeza. Lucía, escucha. Recuerda cuando os casasteis, ¿firmasteis algún acuerdo sobre los bienes los niños? Creo que sí. Eran documentos en español. Yo entonces no hablaba bien el idioma. Me dijo que eran trámites rutinarios y firmé. Cuanto más pensaba, más se asustaba. Sofía, ¿y si firmé algo malo? Era muy probable. En esa situación de desigualdad, era muy posible que, sin saberlo, hubiera firmado algo que la perjudicara, como renunciar a sus derechos sobre los bienes o asumir deudas conjuntas.
La situación era peor de lo que pensaba. Lucía estaba completamente desprotegida, económica y legalmente. Si llegaba a la tormenta, no tendría cómo defenderse. Tranquila, ahora que lo sabes, no es tarde, la consolé. Aunque yo misma no las tenía todas conmigo estos días. Fíjate bien a ver si si encuentras algún documento o escuchas alguna información clave, el nombre de un banco, un abogado, el nombre completo de la empresa, pero recuerda, tu seguridad es lo primero. No te arriesgues, que no sospeche nada.
¿Qué vas a hacer? me cogió la mano como si fuera un clavo ardiendo. Tengo que consultar a profesionales sobre matrimonios internacionales, finanzas y sobre cómo protegeros a ti y a los niños. Si todo sale mal, no le di muchos detalles, pero tienes que mantener la calma. Actúa con normalidad, que no sospeche nada. Y sobre todo cuida de los niños, especialmente de Hugo. Lucía asintió con fuerza. En sus ojos, una pequeña llama de esperanza volvió a encenderse, mezclada con un miedo atroz.