VOY A LAVAR LOS PIES DE TU HIJA Y ELLA VOLVERÁ A CAMINAR… Y EL RICO SE RIO PERO SE QUEDÓ HELADO…

Mateo presentó su trabajo con seguridad y pasión, mostrando casos reales de niños que se habían recuperado con sus métodos. Señor Mateo, preguntó uno de los examinadores, ¿cómo explica científicamente el éxito de técnicas que no tienen base en estudios controlados? Profesor, creo que aún hay mucho que no sabemos sobre el cuerpo humano y su capacidad de curación. Lo que mi abuela hacía intuitivamente, nosotros estamos empezando a entenderlo científicamente. Acupresión, reflexología, fitoterapia. Todo esto tiene base científica comprobada. ¿Y a qué le llamas factor amor?

El factor amor, profesor, es lo que distingue a un buen profesional de un profesional excepcional. Cuando tratas a un niño con cariño, él se siente seguro. Cuando se siente seguro, su cuerpo se relaja. Cuando el cuerpo se relaja, los procesos de curación funcionan mejor. La banca quedó impresionada con la madurez y conocimiento demostrados por Mateo. “Felicidades, Dr. Mateo”, dijo el presidente de la banca al final. “Ha sido aprobado con honores. Este trabajo será publicado y, sin duda, influenciará a futuras generaciones de médicos.

En la fiesta de graduación, toda la familia Villarreal estaba presente, así como cientos de personas que se habían beneficiado del trabajo de Mateo a lo largo de los años. Jimena, la niña que había sido considerada paralítica para siempre, estaba allí corriendo por el salón como cualquier adolescente normal. “Doctor Mateo!”, gritó ella corriendo para abrazarlo. “Estoy tan orgullosa de usted, Jimena. Cómo has crecido? Eres una joven hermosa y todo gracias a usted. Ahora puedo correr, bailar, hacer todo lo que quiero.

No fue solo gracias a mí, Jimena, fue gracias a ti que nunca te rendiste. Fue gracias a tu familia que creyó y fue gracias a la abuela Remedios que me enseñó todo. Durante su discurso en la graduación, Mateo emocionó a todos los presentes. Hace 10 años yo era un niño huérfano de 8 años que dormía debajo de un paso a desnivel. Hoy soy un médico graduado con una familia que me ama y un trabajo que me realiza.

Esta transformación solo fue posible porque personas creyeron en mí. Alejandro y Mónica Villarreal me dieron un hogar. Ana Sofía me dio un propósito y mi abuela Remedios me dio el conocimiento para ayudar a otras personas. Él miró al cielo. Abuela, si me estás escuchando, quiero que sepas que cada niño que aprende a caminar es un homenaje a usted. Cada familia que vuelve a sonreír es un agradecimiento por las enseñanzas que usted me dio. No había ojos secos en el auditorio.