“Te mentí toda tu vida”… la verdad que mi tío guardó hasta el final

Mis manos temblaban tanto que casi no podía sostener la carta.

La letra de mi tío Pedro…
esa misma letra con la que me dejaba notas en la cocina,
con la que firmaba mis permisos de la escuela,
con la que escribía “te quiero” en mi cumpleaños…

ahora decía algo que no podía entender.

Respiré hondo… y seguí leyendo.