—Pero podemos decidir qué hacemos ahora.
—
Esa noche…
El hombre no durmió.
No por negocios.
No por enemigos.
Sino por primera vez…
Por familia.
—
Al día siguiente…
Ramiro Vega desapareció.
No hubo noticias.
No hubo rastro.
Solo un rumor…
Que hablaba de un hombre que lo había perdido todo.
Poder.
Dinero.
Nombre.
Y que ahora vivía lejos… olvidado.
Sufriendo en silencio.
—
Semanas después…
La casa ya no era silenciosa.
Había risas.
Colores.
Pinturas por todas partes.