staban cerrados con calma. Dentro de la casa, los pasos se escucharon rápidos, casi como una carrera nerviosa. Y entonces Verónica apareció en el marco de la puerta con una taza de café caliente en las manos y el celular pegado a la oreja.
Al ver a la mujer que tenía frente a ella, los ojos se le abrieron como platos. La piel le palideció en segundos y la taza cayó de sus manos estrellándose contra el piso en mil pedazos.
El líquido oscuro se esparció por las baldosas como una mancha que no se podía ocultar. Verónica intentó hablar, pero su lengua se quedó pegada al paladar. miró a Estela como quien ve un fantasma, como quien no entiende si está soñando o viviendo una pesadilla.
Estela no dijo nada de inmediato, solo la observó con la cabeza ligeramente inclinada, con esa mirada de madre que ha visto todo, que ha sentido todo y que aún así no se quiebra.
Finalmente habló y su voz fue más fuerte que cualquier grito. Le dijo que pensó que nunca volvería a ver esa puerta, que nunca más pisaría ese umbral, pero que la vida da vueltas que nadie espera y que ella había vuelto no para buscar venganza, sino para cerrar el ciclo que otros creyeron enterrar.
Verónica retrocedió un paso, murmurando que no podía ser, que eso era imposible, que ella que ella había y se quedó sin palabras. El muchacho miraba a ambas sin entender, sin saber qué papel jugaba en esa escena.
Estela lo miró y le dijo con ternura que no era su culpa, que él no tenía que cargar con pecados ajenos, que a veces los adultos hacen cosas que los niños no pueden comprender, pero que eso no definía quiénes eran ellos.
Detrás de Estela, el hombre del traje dio un paso al frente y dijo que la señora tenía intención de comprar la propiedad, que había hecho una oferta muy generosa al doble del valor actual y que los documentos ya estaban listos si querían proceder.
Verónica no supo qué decir. Miró al abogado, luego a Estela, luego al suelo mojado por el café derramado y finalmente se dio la vuelta sin pronunciar palabra. Estela no la detuvo, no la llamó, no necesitaba hacerlo.