Pollo en salsa de nata, ajo y parmesano

3. Baja el fuego a medio. Añade la mantequilla a la misma sartén. Incorpora el ajo y sofríe 30–40 segundos, removiendo para que no se queme; debe oler fragante y apenas dorarse.

4. Desglasa con el caldo, rascando el fondo con una espátula para soltar los jugos pegados (ahí está el sabor). Deja hervir suave 2 minutos para reducir ligeramente.

5. Agrega la nata, el pimentón y las hojuelas de chile (si usas). Mezcla y cocina a fuego medio-bajo 3–4 minutos hasta que la salsa comience a espesar. Evita que hierva fuerte para que no se corte.

6. Retira la sartén del fuego y añade el parmesano poco a poco, batiendo hasta que se funda y la salsa quede lisa. Si queda muy espesa, ajusta con 2–3 cucharadas de caldo o agua caliente.

7. Vuelve a poner el pollo y sus jugos en la sartén, cubre con la salsa y cocina a fuego bajo 3–5 minutos hasta que esté hecho por dentro. Si usas espinacas, incorpóralas en el último minuto para que se ablanden.

8. Apaga el fuego, añade el zumo de limón y rectifica de sal y pimienta. Espolvorea el perejil. Deja reposar 2 minutos para que los jugos se estabilicen.

9. Sirve de inmediato con pasta corta, arroz blanco o pan crujiente. Consejo: si prepararás con antelación, recalienta a fuego muy bajo añadiendo un chorrito de caldo o leche para devolver cremosidad.