¿Sabes qué es lo más extraño?”, comentó Patricia una tarde mientras caminaban. Me siento más yo misma aquí, en este barrio que apenas conozco, que en la casa donde he vivido toda mi vida. Eso es porque aquí puedes ser quien realmente eres, no quien otros esperan que seas. Tienes razón, y eso me asusta un poco porque significa que he estado viviendo una mentira durante mucho tiempo. No una mentira, corrigió Luis, solo una versión incompleta de ti misma. Ahora estás descubriendo las partes que faltaban, pero no todo era paz y descubrimiento.
Las complicaciones comenzaron cuando la madre de Patricia contrató a un investigador privado. Sus sospechas sobre el comportamiento extraño de su hija habían crecido y decidió tomar acción. El investigador siguió a Patricia durante días documentando sus visitas al barrio, sus horas en la iglesia dando clases, sus conversaciones con Luis en la plaza. El informe que presentó fue detallado y, desde la perspectiva de su madre alarmante. ¿Quién es este Luis?, preguntó su madre, arrojando el informe sobre la mesa frente a Patricia.
Es un amigo respondió Patricia tratando de mantener la calma. aunque por dentro su corazón latía desbocado. Un amigo que trabaja en construcción, que vive en un barrio modesto, que aparentemente te ha cautivado tanto que estás descuidando tus responsabilidades reales. Mis responsabilidades reales. ¿Te refieres a fingir que estoy feliz con un matrimonio que nunca quise? Patricia, este matrimonio es crucial para nuestra familia. Eduardo y su familia están esperando. ¿Y qué hay de lo que yo estoy esperando? ¿Qué hay de mi felicidad?
La felicidad viene con la estabilidad, con la seguridad, con saber que estás con alguien de tu mismo nivel social. Luis es más honorable que cualquier persona de mi supuesto nivel social que haya conocido. El nombre había salido antes de que pudiera detenerlo. Su madre entrecerró los ojos. Así que es así. Te has encaprichado con este trabajador de construcción. No es un capricho, mamá. Es la primera relación genuina que he tenido en mi vida. Esto tiene que terminar inmediatamente.
Y para asegurarnos de que así sea, vamos a adelantar la fecha del compromiso. Patricia sintió como si le hubieran arrojado agua helada. No puedes hacer eso. Puedo y lo haré. La ceremonia será en tres semanas y hasta entonces tus salidas estarán estrictamente supervisadas. Cuando Patricia finalmente logró escaparse para ver a Luis y contarle lo que había pasado, él escuchó en silencio su rostro mostrando una mezcla de dolor y resignación. “Tal vez tu madre tiene razón”, dijo finalmente las palabras doliendo incluso mientras las pronunciaba.