Mi tía me quemó la cara con agua hirviendo. Y ahora soy yo quien le da de comer.

Se arrodilló.

Ahí mismo.

Frente a todos.

Rejoice la levantó con suavidad.

—No tiene que arrodillarse. La herida ya sanó… y si vuelve a doler, sé cómo curarla.

Esa noche, bajo las estrellas, las niñas se sentaron con ella.

—¿Sabes qué decía mi abuela? —preguntó Rejoice—. Que cuando el mundo te rompe… no es para destruirte. Es para mostrarte cuánto puedes reconstruir.

Blessing apoyó su cabeza en su hombro.

—¿Entonces podemos sanar?

Rejoice sonrió.

—Más que sanar… van a brillar.

 

 

EPISODIO 5: Luz en la oscuridad

La “Casa de la Esperanza” ya no era solo un refugio… se había convertido en un hogar.

Rejoice caminaba por los pasillos, escuchando risas donde antes solo había silencio. Blessing ayudaba en la cocina, Amaka dibujaba por primera vez sin temblar, y Kemi cantaba bajito una canción que ella misma había escrito.

Ese lugar… respiraba vida.

—Nunca pensé que esto fuera posible… —murmuró Rejoice para sí misma.

En ese momento, Zina se acercó a ella con una sonrisa.

—Ven conmigo. Hay algo que tienes que ver.