La Viuda Aceptó Una Casa Chueca Como Pago De Su Patrona — Pero La Razón De Que Estuviera Chueca…

Frijoles refritos. tortillas calentadas en la estufa de leña y un poco de queso. Comieron sentados en el piso de la sala como si fuera un picnic. Y por primera vez en mucho tiempo, Isabela sintió algo parecido a la paz. Esa noche acostaron a los niños en las dos habitaciones compartiendo colchones viejos que habían encontrado en un armario. Isabela se quedó despierta un rato más, sentada en el pórtico torcido, mirando las estrellas que brillaban sobre el terreno salvaje.

Pensó en doña Estela, en su generosidad, en el secreto que había en sus palabras y lo que hay dentro también. Se levantó y caminó de nuevo hacia la puerta cerrada. La luna llena entraba por las ventanas rotas, creando sombras extrañas en las paredes inclinadas. Isabela tocó el candado con los dedos y sintió de nuevo ese frío antinatural. ¿Qué escondes?, susurró a la puerta. ¿Qué es lo que pesa tanto que hace que toda la casa se incline hacia ti?

No hubo respuesta, por supuesto, solo el silencio de la noche y el canto lejano de los grillos. Pero cuando regresó a la sala para dormir en el sofá viejo, Isabel anotó algo que no había visto antes. En el marco de la puerta cerrada, casi invisible en la penumbra, había una pequeña inscripción tallada en la madera. Se acercó con una vela que había encendido y leyó las palabras desgastadas por el tiempo. Lo que proteges con tu vida te protegerá a ti.

Un escalofrío le recorrió la espalda. ¿Quién había tallado eso? el abuelo de doña Estela. ¿Y qué significaba? Isabela estaba a punto de alejarse cuando escuchó algo que la dejó paralizada. Un sonido que venía de dentro del cuarto cerrado. No era fuerte, no era amenazante, era solo un crujido leve, como el de madera vieja acomodándose, o como el de algo muy pesado moviéndose apenas 1 milímetro. Y entonces, en el silencio que siguió, Isabela habría jurado que escuchó otra cosa, algo que sonaba imposiblemente como una respiración profunda, lenta, paciente, como si lo que fuera que estuviera en