La Hija del Magnate Susurró: “Me Quema el Estómago”… Y La Empleada Descubrió Algo Que Nadie Debía Saber.

Y por primera vez…

tuvo miedo de la verdad.

Porque en el fondo de su corazón…

empezaba a sospechar algo que no se atrevía ni a pensar.

Pero lo que estaba a punto de descubrir…

no solo pondría en riesgo su trabajo.

Sino su vida.

Y la de la pequeña Camila.

Porque a veces… el verdadero peligro no viene de la enfermedad…

sino de la persona que dice querer curarte.

 

 

Esa noche… Rosa no cerró los ojos.

Las palabras de la niña se repetían una y otra vez en su cabeza:

—Me quema el estómago…