Cuando alguien descubre un fraude, tiene dos opciones, dijo Alonso. Ignorarlo o enfrentarlo. La señorita Torres eligió enfrentarlos a pesar del costo personal. Daniela tomó el micrófono. Su voz era clara, profesional, sin rastro de emoción personal.
Durante mi tiempo como asistente ejecutiva, noté discrepancias en los informes financieros, explicó. Números que no coincidían, proyecciones imposibles. Cuando expresé mis preocupaciones, fui presionada para renunciar. La pantalla mostró ahora la carta de renuncia de Daniela con fecha de tres meses atrás.
Pero antes de irme preservé copias de los documentos originales. Continuó. No por venganza, sino por responsabilidad profesional. Un nuevo documento apareció en pantalla. Era el préstamo por 200,000 pesos con la supuesta firma de Daniela como aval.
También descubrí que mi firma había sido falsificada en este documento”, señaló con un puntero láser. Un préstamo personal que nunca autoricé. Junto al documento del préstamo apareció otro: boletos de avión, registro de hotel, fotografías fechadas.
El día que supuestamente firmé este documento, me encontraba en Guadalajara por trabajo. Físicamente imposible que estuviera en la notaría de Monterrey. Mauricio se levantó tamb valeante intentando hablar. Esto es una conspiración, gritó, pero su voz sonó débil, desesperada.
Ella manipuló esos documentos para vengarse. Nadie le prestó atención. Algunos lo miraron con desdén. Otros simplemente lo ignoraron como si fuera invisible. Carlos Villalba tomó el micrófono. La auditoría externa ha sido concluyente.
El fraude está documentado exhaustivamente y no se limita a informes financieros. La pantalla cambió nuevamente. Apareció una grabación de video. Era Mauricio en el café donde trabajaba Daniela hablando con Renata.
esparcir el rumor de que manipulaba informes. Si alguien descubre algo, será su palabra contra la mía. ¿Y quién creerá una camarera resentida? Renata se puso de pie, alejándose completamente de Mauricio.
Su rostro reflejaba horror, pero también cálculo. Estaba reevaluando su posición, distanciándose públicamente del escándalo. Esto no es solo un asunto interno continuó Carlos. La manipulación financiera de esta magnitud constituye fraude corporativo.
Las autoridades han sido notificadas. Como si fuera una señal. Dos hombres de traje oscuro entraron al salón dirigiéndose directamente hacia Mauricio. Eran oficiales de policía en ropa de civil. “Mauricio Gálvez”, dijo uno de ellos, “Está bajo investigación por fraude corporativo, falsificación de documentos y apropiación indebida de fondos.