Invitó a su criada para humillarla… pero lo que pasó dejó a todos sin palabras

Ximena queda humillada delante de todos, y Gabriela demuestra quién es realmente.

Cuando Gabriela pronunció el nombre de su madre —“Margarita Villaseñor”—, todo cambió.

El murmullo elegante del salón se rompió en mil pedazos. Las conversaciones se detuvieron, las copas quedaron suspendidas en el aire y las miradas se llenaron de incredulidad.

—¿Villaseñor? —susurró alguien—. ¿La diseñadora?

Gabriela simplemente asintió, tranquila.

El impacto fue inmediato.

Los rostros que hace unos minutos mostraban burla, ahora reflejaban respeto… incluso temor. Algunos invitados comenzaron a acercarse discretamente, como si de pronto estuvieran ante alguien de un nivel completamente distinto.

Ximena, en cambio, sentía que el mundo se le venía encima.

Su mente corría:
Esa diseñadora…
La misma con la que Sebastián llevaba meses intentando cerrar un negocio…
La misma familia que ellos querían impresionar…

Y ella… había humillado a su hija.