Pueden demandar al desarrollador y ganarán. Es solo cuestión de tiempo. Fernando cerró los ojos tratando de procesar toda esta información. Durante meses había estado preocupado por dinero, estresado por no poder pagar medicamentos, sintiéndose como un fracaso, porque no podía mantener a su esposa cómodamente en su vejez. y resulta que tenía derecho a más de un millón y medio de dólares. ¿Por qué me está ayudando con esto? Preguntó Fernando a Marcos. Usted ya hizo más que suficiente salvándonos esa noche.
Marcos sonrió tristemente, porque cuando veo su situación, veo la situación de mi madre. Ella también trabajó toda su vida, también sacrificó todo por sus hijos. Y cuando murió tenía más dinero del que yo sabía. había ahorrado en secreto durante años, negándose lujos básicos para poder dejar algo a sus hijos. Y yo ni siquiera lo supe hasta después de su muerte, porque estaba demasiado ocupado para visitarla, para hablar con ella sobre su vida. Marcos hizo una pausa, sus ojos humedeciéndose.
No puedo cambiar lo que le hice a mi madre, pero puedo asegurarme de que ustedes no terminen como ella, solos y sin aprecio, y puedo asegurarme de que sus hijos aprendan una lección que yo aprendí demasiado tarde. Durante las siguientes semanas, mientras Fernando se recuperaba en el hospital y Carmen permanecía a su lado, Marcos puso su plan en acción. Primero, contrató a los mejores abogados para demandar al desarrollador que había comprado el taller de Fernando. La demanda incluía no solo el millón y medio de la cláusula del cambio de categoría, sino también daños adicionales por ocultar información deliberadamente.
Segundo, Marcos usó sus contactos en los medios para hacer pública la historia de Carmen y Fernando. Un reportero de investigación hizo un especial completo sobre la situación. Padres ancianos abandonados por sus hijos millonarios después de sacrificar todo por ellos. La historia se volvió viral. Miles de personas la compartieron en redes sociales, expresando su indignación y su apoyo a Carmen y Fernando. Los comentarios se llenaron de historias similares, de padres abandonados, de hijos ingratos, de familias rotas por la codicia.
Pero Marcos no se detuvo ahí. Usando sus extensos contactos en el mundo empresarial, comenzó a hacer circular la información sobre Daniel, Mónica, Sebastián y Gabriela entre sus círculos profesionales. Daniel comenzó a perder clientes, empresarios respetables que no querían asociarse con alguien que había abandonado a sus padres enfermos bajo la lluvia. Su reputación en la comunidad de negocios se desplomó. Mónica enfrentó una investigación ética de la junta médica. Varios padres retiraron a sus hijos de su clínica diciendo que no confiaban en que una doctora que había tratado así a sus propios padres pudiera cuidar adecuadamente de sus hijos.