h1 30 minutos antes del “sí, quiero”, mi suegra se reía de mi madre… “¡Díganle que se bañe!” Nadie sabía que mi madre era la…

“Mamá, necesito esos documentos”, dijo al fin.

Dora cambió el rostro.

“¿Para qué? ¿Para que esa mujer te quite lo tuyo?”

Señaló hacia mí. Sentí ganas de gritar, pero me controlé.

“No quiero nada suyo”, dije. “Quiero que dejen de perseguir a mi madre”.

Dora frunció el ceño.

“Tu madre se lo buscó”.

Entramos. El departamento olía a perfume caro y a control. Dora fue directo a una vitrina y sacó una carpeta.

“Aquí está todo. Pero no lo tocas sin mi permiso”.

Juan se acercó. Dora se lo entregó a él, no a mí. Yo lo noté. Juan abrió la carpeta y sus ojos se agrandaron.

“Mamá, esto…”

Dora lo interrumpió.

“No leas ahí, solo tráelo”.

Juan respiró fuerte. Yo vi su conflicto y también vi que ella lo tenía entrenado. Juan pasó hojas rápido, como buscando algo específico.

“¿Dónde está el estado de 2019?”, preguntó.

Dora se tensó.

“Eso no existe”.

Juan la miró.

“Sí existe. Yo lo vi”.