FINGIÓ IRSE DE VIAJE… Y LO QUE ESCUCHÓ EN SU PROPIA COCINA LE HELÓ LA SANGRE.

Roberto avanzó, mirando el suelo.

—¿Por qué está fuera de la silla? ¿Y esa música? ¿Y esos gritos?

Porque ahora notó que en el fondo sonaba una canción infantil suave desde un pequeño radio.

Elena respiró hondo.

—Porque necesita moverse.

—¡Los médicos dijeron que no tiene fuerza en las piernas!

—También dijeron que no la tendría nunca… pero nunca dijeron que no pudiera intentarlo.

Roberto sintió que algo se tensaba dentro de él.