Roberto había sido más sabio de lo que nunca había dado cuenta. Había esperado hasta que fuera lo suficientemente mayor y sabia para manejar [música] el poder responsablemente. Había esperado hasta que hubiera demostrado mi carácter a través de años de sacrificio y había esperado hasta que fuera evidente que mis hijos necesitaban aprender lecciones duras sobre el valor real de las cosas.
[música]
Mañana sería mi tercer día como Teresa Monteverde Morales y sería el día en que decidiera qué tipo de matriarca quería ser para mi nueva familia, [música] los cientos de empleados que dependían de mí y posiblemente si demostraban que habían cambiado los dos hijos [música] que había criado con tanto amor, pero que habían perdido el camino en algún punto de sus vidas privilegiadas.
Una semana había pasado desde mi llegada a Costa Rica cuando recibí la llamada que había estado [música] esperando. Estaba en la biblioteca de la mansión leyendo sobre la historia del café costarricense y aprendiendo sobre mi nuevo negocio cuando Aurelia me informó que tanto Rebeca como Diego estaban en la línea juntos desde la oficina de un abogado.
Mamá. [música]
La voz de Rebeca sonaba completamente diferente, quebrada, humilde, [música] desesperada. Por favor, necesitamos hablar contigo. Necesitamos verte.
Por primera vez en años, mis hijos me necesitaban realmente. No necesitaban mi servicio, mi silencio o mi sacrificio.
[música]
Me necesitaban a mí con todo el poder que ahora tenía.
¿Dónde están?, [música] pregunté, manteniendo mi voz calmada, aunque mi corazón latía rápidamente.
[música]
En la ciudad, respondió Diego, su voz también sonaba diferente, sin la arrogancia que había caracterizado su tono durante años. [música] Hemos vendido todo lo que teníamos para pagar parte de las deudas, pero no es suficiente. Mamá, vamos a perder nuestras casas, [música] nuestros autos, todo. Nuestros hijos van a tener que cambiar de colegio porque ya no podemos pagar las colegiaturas.
[música]
mis nietos. Había olvidado por un momento que las decisiones de Rebeca y Diego afectarían también a los pequeños.