Ella Comía Sobras a Escondidas… Sin Saber Que El Dueño La Estaba Observando…

El gerente no respondió, solo empujó la puerta y desapareció. Lucía se quedó congelada. despedido realmente. Marcos bajó despacio sin prisa, como quien acaba de tomar una decisión larga y pesada. ¿Está despedido? Preguntó ella con la voz casi rota. Sí, respondió él. No voy a permitir que alguien así dirija mi negocio, ni trate así a mi gente. Lucía sintió un escalofrío recorrerle los brazos. No sabía si llorar, disculparse o simplemente callar. Marcos la invitó a sentarse en una mesa cercana.

Ella obedeció. Lucía, comenzó él apoyando las manos sobre la mesa. Estuve revisando tus horas, tus ingresos y las notas que Sergio hacía sobre ti. Muchas no tienen sentido. Siempre decía que yo trabajaba lento. Anoche te observé durante una hora. La interrumpió él. No trabajas lento, trabajas cansada. ¿Qué es muy distinto. Lucía bajó la mirada. Solo intento hacer las cosas bien. Lo sé, dijo Marcos con una voz que no había usado en toda la conversación. Y quiero ayudarte.

Ella levantó los ojos sorprendida. Mira, continuó él, desde hoy tendrás contrato real con horas pagadas y un aumento. No es solo por lo de anoche, es porque deberías haber tenido esto desde hace mucho. Lucía sintió que el aire se le escapaba. Nadie nunca le había dado algo así sin pedir nada a cambio. No tiene por qué hacer esto. Tengo todas las razones para hacerlo respondió él sonriendo. Cuando era niño, mi madre también limpiaba escaleras para que yo pudiera comer.